«Esta lejanía duele porque no te tengo»
Tengo que empezar diciendo que sé que siempre estas conmigo, que estas siempre en mi, a mi lado, de mi mano, de mi alma.
Te extraño, pasa el tiempo y te extraño más, nunca fui lo que debí ser, nunca fui lo que me hubiese gustado ser para ti.
El día que te fuiste, murió Leila, morí para volver a nacer, para volver de nuevo, quizás hasta ahora no he tomado las mejores decisiones, pero siempre he querido obrar bien a pesar de las circunstancias, he intentado no ser algo de lo que me arrepienta.
Es tan difícil seguir adelante sin herir a las personas que quiero, que siento que fallo en el intento.
Yo me compré esta amnesia selectiva, olvide lo que no quiero recordar, quizá no sea la mejor forma pero no se hacerlo mejor.
Mamá, a veces tengo muy claro quien soy y otras parece que lo olvido, ¿Por qué luchar y mantenerse fuerte es tan difícil? Lo que quedo de mi, siempre ríe, sonríe aunque por dentro solo llueva, siempre espera a la tranquilidad de la noche para sacar sus fantasmas rotos, para llorar los recuerdos, para llorarte.
Yo soy un mar de contradicciones, de inseguridades y tristezas que oculto en una apariencia de falsa fortaleza. Soy cobarde, porque la realidad es un monstruo que no se limita a ocultarse bajo tu cama.
Eres el timón que me lleva a casa, a mi hogar y el ancla que me ayuda a quedarme en este mundo.
Eres lo único que no me abandona o no me permito abandonar.
Feliz cumpleaños madre.
Eterna como la mar.
Te adoro como se adora el sol.
Nelly
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