sábado, 22 de junio de 2013
Utopia
De un agujero negro, palpitante, salio mi mañana, una bonita mañana de verano, sentí tu brazo sobre mi cintura, oí el trinar de los pájaros, la fresca sabana cubriéndome, me gire un poco para asegurarme que seguías a mi lado. Ahí estabas tú, mirándome fijamente mientras jugabas con un mechón de mi pelo.
Me levante y me puse tu camiseta mientras salía al balcón a ver el cielo, a oler el pasto recién cortado y sentir la brisa en mi rostro. Al rato apareciste con una taza de café recién hecho como a mi me gusta, con mucha leche y dos cucharaditas de azúcar, mientras lo sujetaba entre mis manos me rodeaste con tus brazos y hendías tu cara en mi pelo, supongo que recordando lo que hiciste toda la noche con mi alma, te quedaste un rato de esa forma, reteniéndome para tus recuerdos, y me susurraste al oído que tenias que marcharte, yo sabia que te marcharías para siempre, así que respire profundo, me llene de valor y te bese por ultima vez, tus ultimas palabras fueron: "Hasta nuestra próxima vida, ángel, te amare por siempre".
Yo me quede donde estaba terminando mi taza de café, encendí un cigarrillo, y llore, una vida es muy larga, pero te esperare, y en la próxima estaremos juntos, lo se.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

hermosooooooooo diosss!!!
ResponderEliminar