Mientras
fuera soplaba el viento Noemi se ahogaba, se quedaba sin aire, era
como si sus pulmones se negaran a seguir su rol, su corazón se sentía
también cansado de siempre la misma historia, de siempre el mismo
sacrificio por nada, no podía sacarle de su cabeza.
Cogió
la cuchilla y lo intento esta vez con mas persistencia, moriría
desangrada en la bañera de su casa sin mas historia que lo que podía
contar su solitaria cama, o los restos de velas ya consumidas como
ella y su alma, pero como siempre, no era lo suficiente valiente, así
que lavo la sangre y sus lágrimas mientras se sumergía en el interior
de la bañera y grito, dejando que el agua lo ahogara. Salio y se vistió con
sus tacones altos y maquillo su rostro de tal forma que no se viera
lo de dentro, lo que gritaban sus ojos. Salio de casa con aquella
falda negra tan ajustada que dejaba entre ver su silueta casi a la
perfección, ella realmente quedo atrapado en los '40, en el amor
cursi, en las cartas amorosas y el cortejo, cosas que ya casi se
habían extinguido.
Su
destino no le dijo lo que encontraría mientras sus tacones la
llevaban de bar en bar intentando buscar algo que calmara sus
heridas.
Él le invito un whiskey a las rocas, lo que ella acostumbraba a
beber, mientras lo bebía lentamente giro su rubia y rizada melena
para encontrarse con unos ojos azul hielo, era un hombre poco
habitual, para nada ordinario, así que cogió su copa y lentamente
camino hacia él como una pantera oliendo su presa, masticaba
lentamente la imagen de aquel hombre misterioso con apariencia de
dios sádico, podía oler el peligro desde que se levanto de la mesa.
Se sentó en frente de él y entro en su papel, ese seria su presa,
empezaba la cacería.
-Gracias
por la copa, me pregunto el motivo de la invitación.
A
lo que el respondió sin titubear lo mas mínimo:
-¿A
caso no es evidente? Para robarte el corazón.
Ella
apenas pudo contener la risa, algo como eso sonaba ridículo, nadie le
había dicho algo tan estúpido en tanto tiempo eso le hizo dar un poco
de pena por él, el muy ingenuo creía ser el cazador pero lo que
ignoraba era que él era la presa.
-Oh!
Señor ladrón, por lo menos me dirá su nombre antes de que decida
cosas tan crueles sin mi consentimiento.
-Por
supuesto que se lo diré, pero a cambio me dará algo que yo le pida.
En
eso le entro la risa al oír tal cosa y dijo: -Por supuesto, como voy
a negarme a tal trato. Usted sin duda me intriga.
-Si
yo le digo mi nombre, usted me besara dulcemente.
Noemi
no pudo frenar la amarga carcajada que salio sin permiso de su
garganta, y acepto. Se levanto de la mesa y le cogió suavemente de la
corbata para acercarlo a su rostro y le dio un beso tan dulce que le
dolió el corazón. Al terminar volvió a su silla satisfecha de aquel
beso.
-
Supongo que tendré que cumplir mi palabra aunque ese no haya sido un
beso dulce para nada. Mi nombre es Erik.
Ella
no esperaba tal respuesta, sin embargo no cambio su expresión y
escrutinio a ese misterioso hombre tan lentamente que se lo tatuó en
la mente.
Le
parecía un hombre curioso pero estaba segura que era como cualquier
otro, con las mismas intenciones y los mismos instintos, pero esta
vez seria diferente, esta vez no se dejaría engañar tan facilmente y de
eso estaba segura. Se levanto y le susurro al oído muy despacio, le propuso que
fueran a su piso pero su respuesta la sorprendió.
-Creo
que no me entendiste del todo, yo no quiero tu cuerpo, yo lo que
quiero es tu corazón, mientras no sea mio no quiero tenerte de esa
forma.
La
tomo por el rostro y la beso tan dulcemente que le partió el corazón
y ella no pudo evitar dárselo desde ese momento.
Erik
la llevo a casa e intercambiaron números y una promesa de volverse a
ver, él mas seguro que ella, le parecía
ridículo, hoy en día nadie iba por ahí diciéndole a las chicas "te
voy a robar el corazón" algo tenia que estar mal con él, quizás
era un asesino en serie o peor aun que dijera la verdad y
coleccionara corazones. Bajo lentamente del coche mientras él le
robaba un ultimo beso, uno de esos dulces era difícil creer que ese
hombre fuera algo de lo que acababa de pensar, no era un hombre
ordinario y cuando la besaba parecía sincero. Se sintió estúpida
por pensar ese tipo de cosas, lo acababa de conocer y no lo vería
nunca más así que abrió la puerta y subió las escaleras, entro a su
piso y tiro el numero a la papelera, ya era suficiente de siempre
creer en todo lo que salia de los labios de un hombre. Estaba
borracha así que se desvistió y se metió a la cama con la sensación
de aquel beso que le robo el corazón.
A
la mañana siguiente cuando abrió los ojos sintió la pesadez típica
de la resaca, y era normal, pero no se arrepentía de haber bebido
tanto. Aunque sus recuerdos no eran del todo claros en su mente,
recordó vagamente al hombre que la trajo a casa, pero los demás
detalles se habían ido junto con su borrachera.
Él
apareció de buena mañana llevando en la mano una bolsa de la compra
con un prometedor desayuno, Noemi apenas podía recordarlo y quedo
fuera de lugar cuando él la tomo por la cintura y la beso, ella lo
aparto jadeante y le espeto bruscamente:
-¿Quien
eres y como sabes donde vivo?

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