viernes, 3 de febrero de 2012

2011...



2011... si tengo que resumir mi 2011, tendría que decir que fue un año lleno de perdidas y dolor... a veces suelo preguntarme porque mi vida esta llena de esa oscuridad palpante, que lo envuelve todo, de ese olor a destrucción, quizás sea un demonio encerrado en una pequeña bola de cristal, o quizás sea un triste humano herido y rencoroso, que solo se autocastiga por su egoísmo natural.

Quizás lo que más me gusta de escribir aquí, es que dejo salir a quien soy realmente. Realmente soy un monstruo, nadie conoce mis pecados, nadie conoce lo aterradora que a veces llega a ser mi mente, a veces creo que soy el cordero de la historia pero en días como hoy me doy cuenta que soy el horrible y nefasto lobo feroz.
Lo único que antes lograba controlar mi oscuridad, mi crueldad, eran los latidos de un corazón humano, creo que solo era porque mi corazón no late de la misma forma que los demás, late de esa forma que consiste en mantenerse vivo, nada más, poco a poco mis manos se han enfriado. ¿Y me pregunto si es culpa de la blanca nieve?

Los dias pasan, y por las noches sale la dulce Leila tan sumamente frágil y triste, mojando su almohada de lágrimas por culpa de esa soledad felina que intenta devorar su verdadera esencia, y luego llegan las pesadillas, que atacan sin dejar tregua a una noche tranquila, ¿Hace cuando no duermo bien?
Olvido, olvido con rapidez, sin cumplir mis sueños, he empezado a olvidar mi pasado, ya no se ni quien soy, y si me preguntas a veces no recuerdo ni en que día estoy, lo olvido todo, todo lo que me hace daño, menos aquello, de lo que jamas podre perdonarme, el mayor de mis pecados, un error vital, que jamas sera perdonado ni por muchas lágrimas derramadas, ni por el arrepentimiento, ni siquiera con el sufrimiento de mi vida entera seria suficiente, y es cuando empiezo a preguntarme ¿Quien soy? quien soy realmente, porque he llegado a olvidarlo por completo. Solo juego a una partida de ajedrez, pero he olvidado que pieza soy yo...

Finalmente solo me queda decir adiós a todo aquello que perdí, porque nunca me sera devuelto... como esas piezas de ajedrez que nunca vuelven al tablero.

Y se que Ren estará esperándome en algún momento de mi partida. y presiento que sera muy pronto.

...Pero estas fueron solo las lagrimas de una Gioconda...



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