Intento correr siempre rápido, tan rápido como esta vida me permite, para despertarme algún día mirando tus ojos color miel. Echo de menos esa sonrisa que era capaz de reconstruir todos mis huesos rotos, que podía unir cada trozo de mi vida. Amo con toda mi alma ese rincón cálido que siempre fuiste, la manta tejida de tus manos acariciando mi pelo, nunca supe lo que era el miedo y el abandono si estabas tú. Una pieza poderosa erguida para protegerme del dolor y mi mala suerte.
Y poco a poco ahogo este dolor que me ahonda, y poco poco te siento tan cerca por momentos. No te vas de mi cabeza, no te vas de nada que yo sea.
Empiezo a correr sobre la arena, cada granito ínfimo que se pega a mis pies y hace que se haga pesado cada movimiento, siendo amortiguado y haciéndome lenta. Siento el sol caliente mordiendo cada rincón de mi piel con una desesperación de verano. Llego a la orilla y siento el contraste de temperatura, la espuma de las olas cubren mis pies mientras se hunden en la arena mojada, y doy pasos inseguros hacia delante, sin pensar, sin mirar atrás, simplemente camino hacia delante y me sumerjo completamente luchando contra el vértigo del frío contra el calor de mi piel. Y me sumerjo más y más, y deseo no volver a salir, quedarme ahí en tu mar. Quedarme ahí contigo para siempre. Perderme en tu profundidad. Perderme en tu eternidad. Todo se vuelve tan insignificante, ya nada me importa, ya no hay nada más para mi. Simplemente me dejo ir para buscar tu voz cantandome canciones en mis noches más tristes.
Te amo
Eterna como la mar.
Te adoro como se adora el sol.
Feliz cumpleaños 11.08 🖤

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