lunes, 23 de diciembre de 2013
Tirarse
Con los brazos apoyados en las barandillas del balcón, a cientos de metros del suelo, en un edificio donde se puede observar toda la ciudad en su esplendor de luces y sonidos, estoy yo.
El viento mueve mi pelo al compás de el ritmo de la ciudad, y refrescando mis pensamientos, tan juntos y comprimidos en mi pequeña cabeza, que el respirar este aire, es liberador.
Y a mi cabeza vienen y van pensamientos, recuerdos, y toda esa mierda que hay dentro de mi, eso que necesita ser golpeado fuera de mi, necesito esa liberación, así que subo mi pie sobre una silla y trepo hasta la barandilla del balcón, seguido por mi otro pie y como una trapezista camino por la barandilla, sintiendo el aire por todo mi cuerpo.
Mi mirada se dirige rápidamente hacia el suelo, una pequeña superficie que me atrae como la luz a la polilla, con una especie de magnetismo, estiro los brazos y empiezo a sentir que es una buena noche para morir, para tirarme y volar, dejar que toda la mierda que llevo dentro se pulverice allí abajo, en la superficie, liberándolo todo de golpe, todos mis fantasmas, mis problemas, mis dolores, mi mierda.
Antes de darme cuenta dejo caer mi peso hacia delante, y me dejo caer, todo es tan rápido, tan fugaz y de repente todo se detiene, estoy volando, estoy saliendo de la jaula, soy libre.
martes, 10 de diciembre de 2013
Autopista
Necesito escribir, necesito sacar todo lo que me quema por dentro, lo que callo para no morir.
Siento el vértigo, ese sentimiento que tienes cuando estas en un sitio muy alto y miras hacia bajo, vuelves a agarrarte y luchas con esas ganas de saltar, de soltarte y caer. Siento vértigo muchas veces al día.
Y me marcho a cada segundo, mi mente se desconecta de mi realidad y por unos segundos estoy en mi mundo, en mi universo, pero la realidad es una mezcla entre poli malo y puta, y me devuelve de un tirón a mi vida, de nuevo.
Hace mucho que nadie me dice que se siente feliz de tenerme en casa, hace mucho que perdí mi hogar y lo busco en la profundidad de mi conciencia y de mi paz, pero parece que la guerra no esta en este mundo de maldad, si no en mi cabeza, una gran batalla donde yo soy el blanco.
Cuando sabes que la vida no te sonríe ni por mucho que le hagas cosquillas, piensas si realmente vale la pena todo, si de verdad es tan bueno todo esto, si de verdad merece la pena llorar y amar, porque en este momento todo eso me parece carente de significado, me parece vació, nada de esto me parece real, me siento encerrada aquí en esta realidad, es como la pantalla de un vídeojuego malo, o una escena pésima de una tragicomedia, y nadie me dijo que esto era así, que todo esto se vuelve de esa forma en que no controlas, en que todo se te sale de las manos, en que un tiro en la cien te parece mas lógico que seguir de pie luchando contra tus demonios.
Y no, no me importa si la vida me puede dar cosas fabulosas, porque las malas son demasiado amargas, porque el viento sopla en mi contra, el tiempo se va, y yo ya no se como se ve el cielo azul, no se como se ve el mar, no se como volar, no se como irme, quiero navegar, quiero dejar todo esto y decir: " mierda que cosa tan seria", así, sin mas, olvidando este olor a muerte, este olor a olvido, este olor a soledad, el olor de esta ciudad, el olor de mis sueños, de mis pesadillas y dejando ese aroma de paz que muy pocas veces he sentido.
Y no quiero falsos profetas, y no quiero falsas esperanzas, estoy cansada de este camino pedregoso, de esta habitación que se me cae encima, de no poder decirle a nadie lo que quiero gritar, cansada de ser como soy, de siempre lo mismo, una y otra vez viviendo esta pesadilla, pero no tengo ni nunca tuve valentía para arruinarlo todo, para destruirlo todo, para no dejar ni las cenizas, no, no soy lo suficiente valiente, y se que esto no es un cuento de hadas, aquí nadie puede rescatarme, porque este es mi infierno.
Bienvenido, pongase cómodo y disfrute del espectáculo, en el papel principal tenemos nada mas ni nada menos que a Leila Stark, quizás tenga suerte y le salpique un poco de sangre.
Aveces me pierdo por las calles de esta ciudad donde nadie me conoce, me mezclo entre tantos demonios, entre tanta gente, entre tanto mal, y camino sin rumbo, miro las luces, el cielo, mierda el cielo, las luces de los escaparates, las luces de los coches pasar por debajo del puente, y siento las ganas de estar en medio de la autopista, de un trip, de volar, de sentir algo, de estar muy colocada, de beber whiskey o mucho tequila, de edificios blancos, de sol, de arena, de avión, de barco, de estar lejos, de morir.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

