
Nosotros, los sin corazón.
A los que nos lo han arrebatado.
Los que llevamos un hueco en el pecho, esperando a quien nos ayude a rellenarlo, con un trozo del suyo.
A nosotros quien un depredador un día nos lo arranco para comérselo.
Nosotros que no sentimos ya sus latidos.
Nosotros los pálidos.
Nosotros los tristes, que buscamos a los culpables de nuestro vacío.
Esos coleccionistas de almas y corazones, esos que sin quererlo lo aplastan con un sentimiento no recíproco, esos que juegan a comérselos para ver como palidecemos.
¿Podremos algún día completar un corazón de retazos y volver a la vida?
Para mi Pepa.
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