El viento, es la música silenciosa de los poetas, el correo de los enamorados, es siempre el testigo mudo. Es el que esta en todas partes, dentro de ti, hasta en la parte mas minúscula.
Ella miraba las estrellas intentando encontrar sus ojos en cualquier rincón del cielo infinito, ella sabia que allí estaban los ojos verdes de él, mirándole detenidamente, parando el tiempo, contándole al viento una historia nunca escrita, una historia imaginaria donde todo lo que ella imaginaba era real. Ella tenia la clave, ella sabia que ella podía crear todo lo que quisiera, ella sabia que tenia el poder, lo podía hacer, podía crear y disponer de todo lo que quería, podía crear cualquier situación, no tenia limites.
Ella levanto de nuevo la mirada al cielo y deseo unas alas para volar, para buscar aquellos ojos esmeralda, y poco a poco brotaron de su espalda alas, y voló alto, muy alto. Seguía las palpitaciones de su corazón que la guiaban sabiamente por el camino correcto, mientras en su boca se dibujaba una sonrisa radiante, sobre voló campos de maíz, montañas, mares, desiertos, y reía a carcajadas. El viento le susurraba al oído las dulces palabras de él, ella podía sentir sus labios en el oído, y no podía parar de reír.
Después de volar un tiempo, con una felicidad desbordante, vio una mano tendida en el vació, corrió hacia ella, sin miedo, sabia de quien era, detrás de aquella mano estaban los labio susurrantes, los ojos color esmeralda, esperándola con tranquilidad. Ella hizo desaparecer las alas y sin ver más, le dio un beso en los labios, y pudo sentir su corazón, pudo sentir como el viento le advertía del dolor por venir, el dolor que estaba sentado al lado, esperando su turno. Entonces él le acaricio el rostro suavemente y beso su frente, el viento empezó a entonar una triste melodía, la perdida se apodero del ambiente y él desapareció tan de repente como había aparecido, sin dejar rastro, sin hacer ruido. Ella le pregunto al viento, mientras de sus ojos brotaban delicadas gotas, gotas de lluvia, pregunto por él, pero el viento no podía sentirle, simplemente desapareció, se fue. Ella se sentó al lado del dolor, apoyo su cabeza en su hombro y formo una tempestad.
Paso el tiempo, al ver que él no regresaria, regreso a aquel balcón de donde se había marchado, con la sensación de que volvería a ver aquellos ojos esmeralda, jamas se cansaría de buscarlos en el cielo infinito.
Ella repentinamente abrió los ojos, supo al instante que todo lo que había pasado, paso en su mente, paso en su sueño, ella seguía en su cama, sola, sola en la madrugada.
Cerro los ojos de nuevo, iría al otro mundo, al mundo de los sueños en búsqueda de las esmeraldas del cielo infinito
